Me enamore de S. C. de Bariloche a los 14 años cuando la vi por primera vez, no fue en unas vacaciones sino en una que estaba medio loco (no se si deje de estarlo) en la que me escape de mi casa. Para los que no conocen Bariloche se encuentra a 1630 km de Bs. As. que es donde vivo, primero me fui a Neuquen y de ahí pase a Bariloche, solo con 14 años no mas. 9 años después me fui a vivir ahí con mi amigo Fernando, los 2 habiamos renunciado a nuestros trabajos acá, pero solo estuve 8 meses, no puede conseguir trabajo y cuando se me terminaron lo ahorros me tuve que volver. Pero 4 años después de eso volví de vacaciones y un poco también era para ver que me pasaba al estar en ese lugar que me encanta y no pude quedarme. Como Fernando si se habia quedado le avise que iba a ir, al segundo día de estar ahí me llevo a este lugar que yo no conocía y a varios otros que el ya con 5 años de vivir ahí había descubierto, uno mas hermoso que otro. No me acuerdo el nombre del lugar la verdad. No se si encontre lo que buscaba en ese viaje (Marzo del 2006), si puedo decir que conocí más que antes, ví de nuevo a Fernando aunque tampoco fue lo mismo que antes, ya que el vive con la novia, así que no tuvimos esas salidas y volver borrachos como en otros tiempos, pero si compartimos charlas, lugares y hasta una noche de campamento intentando pescar. También aproveche para hacer excursiones, ( cuando viví ahí no conocí mucho ya que al no tener trabajo había que cuidar un poco la plata), y a uno de los lugares que fui fue Isla victoria.
Si esta foto la ven de costado se ve como si fuera la cara de alguien, no soy bueno con los nombres de los lugares la verdad, pero creo que este se llama el cerro del Indio.
1 comentario:
Qué bonito es eso de poder tener las agallas de irte un día a un lugar que amés sin pensarlo mucho... a mí me encantaría dejarlo todo e irme a vivir a Ometepe, la isla de la que escribí en las primeras entradas... ya lo he pensado en serio jejeje
Pero irte a los catorce!!! eso sí que debió ser increiblemente emocionante y seguro que cuando te acordás de eso no te dan más que ganas de reìrte de esa hazaña...
¡Qué vago!
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